Felipe Perez
Hace 2 meses
El alojamiento es una casa tradicional con patio que tiene mucho encanto y se puede subir a la azotea para disfrutar de las maravillosas vistas. Los propietarios son muy amables y te hacen sentir como en casa. Los desayunos son estupendos, sobre todo por la fruta fresca y huevos caseros, todo de origen local. El pueblo es muy bonito y el paisaje que lo rodea es espectacular. Repetiria sin duda.